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miércoles, junio 27, 2018

La Guía Nacionalsocialista para comprender el Islam - David Myatt


Todos los textos aquí presentados fueron escritos originalmente por David Myatt, un antiguo teórico y activista Nacionalsocialista, con años de militancia en diversos grupos, afines al Hitlerismo Esotérico, el Nacionalsocialismo y el racialismo identitario blanco, de la talla de la Orden de los Nueve Ángulos, el Movimiento Nacional Socialista del Reino Unido, Reichsfolk y Combat 18, entre otros. David Myatt es uno de los teóricos contemporáneos más reconocidos del movimiento NS moderno, con una cantidad impresionante de textos sobre la materia, aunque actualmente es usado meramente como referencia histórica, ya que en años recientes, Myatt abandonó y desconoció sus trabajos sobre el tema, apostando por una nueva filosofía personal que desarrolló bajo el nombre de “Filosofía de Pathei-Mathos”.
Cabe mencionar que David Myatt se alejó del espectro Nacionalsocialista y abrazó completamente el Islam en 1998, después de estudiarlo durante un tiempo y encontrar afinidades con la lucha NS contra el Marxismo, el Capitalismo y el Sionismo, y entender la Yihad práctica de los musulmanes como una de las muy pocas verdaderas acciones de activismo en el mundo contra estos males y sus patrocinadores, así como comprender que el Islam es una religión que ensalza el honor, la lealtad, la razón y el respeto, entre otras cosas, justo como lo hace la cosmovisión tradicional Nacionalsocialista, a la cual se había adherido durante décadas.
Puede decirse que Myatt es una pieza clave dentro de la doctrina NS dirigida a las generaciones post-NSDAP, pues sus obras escritas son muy bien recibidas en el mundo NS de habla inglesa.
Además, también se considera que Myatt -o Abdul-Aziz Ibn Myatt, después de convertirse al Islam-, es quien más ha contribuido a crear una síntesis y un entendimiento entre quienes se dicen Nacionalsocialistas, y los musulmanes.
Al hacer una lectura biográfica de David Myatt, uno puede encontrar que no se trata del típico militante Nacionalsocialista, ni del típico teórico islámico. De hecho, algo de lo que más ha causado controversia en torno a la figura de Myatt, es que su “búsqueda por el sentido definitivo de la vida”, lo llevó a ser monje cristiano, budista, taoísta, pagano y finalmente musulmán, sin omitir su paso por el activismo pro-NS. Por ello, Myatt ha llegado a ser visto como alguien inestable, que fue “cambiando de bando” una y otra vez con el paso de los años, hasta llegar a ser, finalmente, una especie de pacifista, rechazador del “extremismo” y la violencia en cualquiera de sus formas, con su propia visión del mundo y de la vida.
Pero cabe aclarar, que Myatt terminó rechazando el aspecto racialista del Nacionalsocialismo y el “extremismo” del “Islam radical” sólo después de sufrir un grave shock que lo llevaría a “reevaluar” su vida y todo lo que había hecho durante ella.
Y es que la vida personal de David Myatt no fue nada fácil, y al menos en una ocasión anterior se supo de un shock emocional suyo: En 1990, cuando se acababa de mudar a Malvern, para vivir y trabajar, Myatt destruyó sus copias personales de la poesía que había escrito (Myatt también es poeta), calificándolos de “autoindulgentes y decadentes”, añadiendo que “la vida personal está muerta”, expresando finalmente, su deseo (que no cumplió) de no escribir poesía de nuevo.
Este episodio, de acuerdo con JR Wright -la biógrafa de Myatt-, pudo haber sido el resultado de la muerte de su segunda esposa, a causa del cáncer, cuando tenía sólo 39 años de edad, siendo su primer matrimonio un fracaso, después de que su pareja se fugara con una mujer más joven.
Sin embargo, el shock que en este caso nos interesa, y que llevó a este personaje a “reevaluar” su vida y alejarse del Islam definitivamente, fue el suicidio de su prometida Francine, en 2006.
David Myatt ha aceptado abiertamente que este suceso cambió radicalmente su concepción de la vida, llevándolo incluso a un punto muy fuerte de inestabilidad emocional. Por ejemplo, una de las primeras cosas que hizo Myatt, poco después del suicidio de su prometida, fue ir a la iglesia católica más cercana, a encender una vela -a su nombre- en la Capilla de la Virgen María, aun cuando sabía que seguía siendo musulmán y que lo esperado, era ir a una Mezquita o hacer una súplica a Allah.
Así, el suicidio de Francine, llevaría a nuestro personaje a una reflexión de aproximadamente 3 años, durante los cuales se seguiría mostrando como musulmán, aunque esto cambiaría en 2010, cuando Myatt anuncia haber abandonado el Islam, para centrarse exclusivamente en su personal “Filosofía de Pathei-Mathos”.
Si bien la vida de David Myatt dio giros radicales una y otra vez -sobre todo, por cuestiones profundamente emocionales y de gran impacto-, es de reconocer que sus obras, tanto en el ámbito Nacionalsocialista, como en el Islámico, son un referente de gran calidad para quienes desean conocer la más vasta teoría condensada entre el NS y el Islam, creada de la mano de quien fuera uno de los Nacionalsocialistas más importantes del Reino Unido, y después, uno de los musulmanes fundamentalistas más conocidos en el mundo occidental, no sólo por su defensa de la Yihad antisionista, sino por la magnificencia de su obra escrita, en apoyo a un Islam puro, el establecimiento de un Califato, y la gobernanza de la Shariah.

martes, junio 19, 2018

Robert D. Kaplan - El retorno de la Antigüedad. La política de los guerreros (PDF)



La versión en español de El retorno de la Antigüedad llama al error. Sus editores han decidido presentar el libro de Robert D. Kaplan como parte de esa curiosa moda integrada por títulos de la calaña de "Confucio para empresarios", "Soluciones de Platón para la industria de hoy" o "Shakespeare en la oficina", que pretenden rascar de la literatura, la historia y la filosofía resmas de buenos consejos para el joven emprendedor, el ama de casa meditabunda o el avezado político.
Sin embargo, la lectura de El retorno de la Antigüedad desmiente cualquier lazo de sangre con la autosuperación. Nada tiene que ver, por fortuna, el autor revisa a fondo cualquier idealismo político, es decir, sigue en la línea de la crítica realista a la ideología política dominante en el Occidente (post)cristiano.

Cuando las crisis futuras (que ya están aquí pues el libro ya tiene algunos años) lleguen en grandes oleadas, nuestros líderes comprenderán que el mundo no es “moderno” ni “postmoderno”, sino una mera continuación del antiguo: un mundo que, a pesar de su tecnología, los mejores filósofos de la Antigüedad habrían comprendido.

 Kaplan encuentra una esencia sombría en el risueño panorama del mundo occidental: "Sostengo que la democracia que estamos alentando en muchas sociedades pobres del mundo es una parte integral de la transformación hacia nuevas formas de autoritarismo; que la democracia en Estados Unidos se halla en más peligro que nunca, debido a oscuras fuentes, y que muchos regímenes futuros, y el nuestro en especial, pueden parecerse a las oligarquías de las antiguas Atenas y Esparta más que éstas al actual gobierno de Washington" .

     Esta aseveración contiene la raíz de la hipótesis que se desarrolla en El retorno de la Antigüedad, es decir, que el conocimiento de los hechos de naciones y hombres en el pasado, más que las desaforadas teorías de nuestros contemporáneos, pueden servir de guía para prevenir los acontecimientos políticos y sociales que nos aguardan.

     Estos acontecimientos son migraciones, guerras, crisis, la dolorosa evolución de los modelos políticos actuales hacia otros, todavía inimaginables, pero cuyos cimientos se adivinan en el creciente poder de las empresas multinacionales, y los reordenamientos regionales de negocios y demografía, que merman cada vez más los poderes de los estados centrales. Tal y como dice Vargas Llosa, Kaplan no mira el futuro bajo los tonos armónicos de la civilidad triunfante, sino que anticipa un nuevo feudalismo, producto tanto de la ilusoria "globalización" como de la decadencia de un sistema (el democrático occidental) que difícilmente podrá ser transplantado con éxito a sociedades no occidentales antes de que la inmigración y la influencia de éstas lo aniquilen o, cuando menos, lo transformen hasta dejarlo irreconocible.

     El retorno de la Antigüedad se concentra en estudiar la posición y los intereses políticos de Occidente (pero más precisamente, de Estados Unidos), y es posible detectar en ciertos momentos algunas interpretaciones hechas a la medida, que pasan por alto las agudas sensibilidades de potenciales críticos en las naciones subdesarrolladas (verbigracia, las referencias a las tiranías "eficientes", o el comentario de que la democracia sólo puede nacer bajo el signo del orden, y el orden sólo puede ser impuesto por el autoritarismo). Estas afirmaciones, rebatibles hasta el cansancio en los terrenos de las teorías morales y políticas son, sin embargo, bien arropadas de ejemplos históricos que las justifican y, acaso, las hacen un poco menos aborrecibles.

Mientras tratamos de implantar nuestra versión de la democracia en el extranjero –señala el autor en ¿Fue la democracia sólo un instante?-, en lugares donde no puede prosperar, también a nosotros se nos escapa de las manos. La democracia desestabilizará el mundo tanto como lo hizo el cristianismo primitivo.

Bajo el epígrafe El idealismo no detendrá el genocidio asegura que la reducción del riesgo de futuros holocaustos no procederá de los tribunales de crímenes de guerra, sino de las políticas de equilibrio de fuerzas y de las agencias de espionaje con más recursos económicos. La humanidad estará más protegida si se da por supuesta su maldad intrínseca.

En este contexto, la CIA y las fuerzas armadas acabarán por fusionarse. La institución del espionaje de Washington no se volverá obsoleta sino todo lo contrario.
El enfoque realista de la política exterior norteamericana debe basarse en el proporcionalismo. En el Tercer Mundo hay mucho por hacer y mucho que no puede hacerse si no se quiere contribuir a agravar aún más la situación.

Los peligros de la paz es el título del capítulo final. Kaplan advierte que “un periodo prolongado de paz en una sociedad tecnológicamente avanzada como la nuestra podría conllevar grandes males. El ideal de un mundo en paz y gobernado con benevolencia por una organización mundial no es en absoluto una visión optimista del futuro.”

sábado, junio 09, 2018

Historia de la filosofía islámica - Henry Corbin



Henry Corbin es el autor de esta historia de la filosofía del Islam publicada por Trotta en 1994, aunque ya apareciera en Francia en 1964. En ella hace una disección pormenorizada de la filosofía sunita y chiíta con la intención de abrir puertas a nuevas investigaciones que, de una vez por todas, acerque la metafísica (teosofía) musulmana a la órbita de la sociedad judeocristiana.

La filosofía islámica es conocida por haber jugado un papel capital a partir de la Edad Media como receptora y divulgadora de la herencia del pensamiento griego clásico. Pero su importancia radica no sólo en eso: hasta nuestros días no ha cesado de elaborar una rica reflexión filosófica casi desconocida en Occidente. Henry Corbin recoge en esta obra los períodos clave de esta larga historia de diez siglos no sólo con la pretensión de darla a conocer, sino para que pueda ocupar el lugar que merece dentro del pensamiento occidental.

No se sabe si el autor consiguió su propósito ya que cuarenta años después de que lo escribiera la filosofía musulmana es tomada en Europa como algo más cercano a la teología que al esfuerzo filosófico. En cualquier caso hay interesantes perlas que resaltar como las que siguen:

El establecimiento de una distinción neta entre “filosofía” y “teología” se remonta en Occidente a la escolástica medieval y presupone ya una “secularización”, idea que no tenía cabida en el Islam, por la sencilla razón de que el Islam no ha conocido el fenómeno “Iglesia”. (p 13).

El sufismo es, por encima de todo, el esfuerzo de interiorización de la revelación qoránica, la ruptura con la religión puramente legalista, el propósito de revivir la experiencia íntima del Profeta en la noche del Mi´raj. (p 41).

El shiísmo es, en su esencia, el esoterismo del Islam (p 48). Todos aquellos que han pretendido o pretenden limitar la enseñanza de los imames a lo exotérico, a cuestiones de derecho y de ritual, mutilan lo que constituye la esencia del shiísmo. (p 50).
La humanidad se ha hecho indigna de la divulgación de los misterios. (p 90).

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