Descripción

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jueves, mayo 23, 2019

Roger Trinquier - La guerra moderna (PDF-Excelente edición)

El libro de cabecera de la contrainsurgencia anti-marxista que usaron cientos de militares y paramilitares latinoamericanos.


En la guerra moderna, como en las guerras tradicionales del pasado, es absolutamente necesario el uso de las mismas armas que emplea el enemigo.» Ésta es la conclusión a que llega el autor de este libro, como resultado de su amarga experiencia en la lucha contra el nuevo tipo de guerra que ha sido practicado con creciente habilidad, especialmente por los rusos y los chinos, desde que terminó la segunda guerra mundial. La lucha revolucionaria se lleva a cabo, no mediante el encuentro de los ejércitos en el campo de batalla, sino por la interacción de fuerzas políticas, económicas, psicológicas y militares, dirigidas todas a derrocar un gobierno establecido y reemplazarlo por otro régimen. Para combatir tal sistema de lucha se requiere el apoyo incondicional de la población, porque el enemigo no es un ejército movilizado según las líneas convencionales o tradicionales sino elementos que trabajan clandestinamente dentro de la población, dirigidos por una organización que se ha propuesto, sin reparar en los medios, imponer su voluntad a la población civil. Por consiguiente, la victoria total no se puede lograr hasta que esa organización sea completamente extirpada y destruida.

Roger Trinquier fue un militar francés, reconocido internacionalmente por sus investigaciones y teorías sobre la guerra de contrainsurgencia.
En sus obras, Trinquier distingue entre la guerra tradicional y la guerra moderna. A la última la caracteriza como un sistema interrelacionado de acciones políticas, económicas, militares y psicológicas cuyo fin es derrocar a la autoridad de un país y sustituirla por un régimen diferente. Según el autor, este tipo de conflicto -con la apariencia de una guerra civil- emergió como alternativa a la guerra nuclear.

Ante ese escenario, Trinquier recomienda emplear tácticas poco habituales en contextos bélicos tradicionales: creación de pequeños comandos móviles de acción subrepticia, involucramiento de la población civil como fuerzas de apoyo a los militares profesionales, urbanización de villorrios y caseríos, y uso de la guerra psicológica y las campañas educativas para evitar el crecimiento de las fuerzas rebeldes.

Quizás su contribución más apreciada a la guerra contrainsurgente fue su estudio sobre el contra-terrorismo. Su opinión sobre el asunto era que un terrorista no debe ser considerado un criminal, sino un soldado, pese a no usar uniforme y atacar a blancos civiles, pues -siguiendo la teoría de Lacheroy- es claro que las fuerzas terroristas evolucionan a ejércitos irregulares que, en caso de triunfar, se convierten en las fuerzas armadas oficiales del territorio que controlan.
Trinquier también discutió ampliamente acerca de la conveniencia del uso de la tortura, detallando en que casos es efectiva y bajo que condiciones debe realizarse.

Los textos sobre contrainsurgencia de Trinquier -que primero circularon como documentos militares semi-confidenciales y luego llegaron al gran público- fueron muy influyentes a nivel mundial.
 



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